viernes, 4 de julio de 2014

¿Por qué todavía desarrollamos fármacos para el cerebro?




El estigma social que rodea a la industria farmacéutica últimamente ha empeorado. El negocio de salvar vidas ahora se valora positivamente sólo por el 32% del público, ninguneado entre el petróleo y la banca en las encuestas de confianza de los consumidores. Ha bajado ocho posiciones desde 1996. Sin insistir demasiado en las razones de la caída  del estatus social de la industria farmacéutica, se puede sentir el escepticismo innegable que rodea a las intenciones de la industria, y más lamentablemente, la eficacia de sus medicamentos.

Sería amargamente injusto estar de acuerdo con los duros críticos de las farmacéuticas en que los fármacos simplemente no funcionan. Después de todo, los antibióticos, antirretrovírales, quimioterapeúticos y fármacos para las enfermedades del corazón dan fe de todo lo contrario. El pronóstico de supervivencia para las infecciones, la aterosclerosis o incluso el cáncer es tan grande hoy en día, que más de un 95% personas llegan a la edad de 80 años respecto a un siglo atrás.

Pero con poblaciones que viven más años, vienen las enfermedades de la vejez, y el paisaje terapéutico comienza a cambiar dramáticamente hacia enfermedades como la demencia, el Alzheimer y el Parkinson, y las enfermedades que  han sido deficientemente tratadas, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión.


Fármacos cerebrales: 50 años después, todavía no se puede saber cómo funcionan 


Tenga en cuenta que el denominador común de todos los trastornos "modernos" es que son todos enfermedades del cerebro. Estas enfermedades tienen una carga económica de más de 2 billones de dólares en los EE.UU. y la UE y suponen más de 80.000 millones al año para la industria farmacéutica.

Pero casi todos los medicamentos del cerebro han surgido por casualidad - a través de la observación de que ciertos productos químicos mejoraron ciertos síntomas, en lugar de a través de la investigación de la enfermedad concreta-. Una abrumadora mayoría de Thorazines, Valium, Prozacs y Xanaxes actuales todavía se caracterizan por mecanismos de acción ampliamente desconocidos 60 años después de su debut en el mercado. Aún más alarmante es que en los últimos ensayos clínicos con Prozac y Xanax, a estos fármacos les fue apenas mejor que el placebo.

¿Están las  Grandes Farmacológicas  rehuyendo los fármacos para el Sistema Nervioso Central (SNC)?
Como el cerebro se conoce todavía tan poco, las grandes farmacéuticas están fallando en el desarrollo de productos farmacéuticos que actúen sobre el sistema nervioso central (SNC). Después de una serie de fallos muy fuertes y dolorosos en ensayos clínicos en el SNC en los últimos años, GSK, AstraZeneca y Novartis han anunciado los cierres totales de la división de neurociencia a nivel mundial. Mientras tanto Pfizer, Sanofi, Janssen y Merck han comenzado a reducir su tamaño significativamente.

Pocos permanecen en la carrera. ¿Y quién puede culparlos, cuando el desarrollo de fármacos del SNC puede costar miles de millones más que los de cualquier otra área terapéutica, y sin embargo, tienen una probabilidad de fracaso de un 45% más alto que los fármacos dirigidos a otros trastornos?

La electricidad y la química gobiernan el cerebro en la misma medida 


La complejidad del cerebro no tiene rival. La intrincada red de conexiones neuronales (el "conectoma"), el entorno molecular densamente poblado, y  el comportamiento eléctrico de las células cerebrales, además de las vastas genómica y metabolómica individuales de cualquier cerebro dado son difíciles de ponderar incluso en una sola frase. A diferencia del sistema nervioso periférico, donde las moléculas gobiernan los tejidos, el sistema nervioso central está gobernado tanto por los patrones binarios de estimulación eléctrica como por las moléculas de neurotransmisores cerebrales que transportan mensajes por todo el cuerpo.

Y este es el punto crucial: los productos químicos y la electricidad comparten en un 50:50 la responsabilidad en el cerebro. Un neurotransmisor químico entre dos neuronas provocará una detonación eléctrica en las  siguientes neuronas, enviando un mensaje hacia adelante, pero la estimulación eléctrica de la primera neurona  provocará exactamente lo mismo, aunque sin daños colaterales a las neuronas del entorno (los neurotransmisores se propagan de forma multidireccional,  mientras que la electricidad no lo hace).

El futuro es eléctrico 


Los científicos han sabido de la eficacia de la terapia cerebral neuro-eléctrica durante décadas, y muchos de estos sistemas ya están en uso hoy en día. La Estimulación Magnética Transcraneal profunda (Deep TMS), por ejemplo, es una nueva terapia no invasiva, aprobada por la FDA, que se ha encontrado eficaz, por ahora, para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, la depresión, el dolor crónico y la esquizofrenia.
La TMS profunda implica la activación magneto-eléctrica de regiones profundas (hasta 7 cm) en el cerebro. La estimulación se puede aplicar a prácticamente cualquier coordenada 3D del cerebro. Así, cuanto más conocemos del  mapa del cerebro, más útil se vuelve  el tratamiento.

Los amantes de la píldora no deben desalentarse por la perspectiva de un futuro eléctrico, tampoco. Un mapeo cerebral meticuloso y los avances en los sistemas de administración de fármacos  podrían culminar potencialmente en el nacimiento de un fármaco altamente lucrativo - el electrocéutical - o, dicho más claramente, la electricidad en una píldora.

Los Electrocéuticales eventualmente pueden tomar la forma de nano-robots electro-cargados que ingeriremos en una píldora, y que, con precisión militar, suministraría una corriente eléctrica a cualquier coordenada deseada del cerebro. En la era de las electroceuticales, la "contaminación cruzada" química de los tejidos y las áreas del cerebro, junto con los efectos secundarios no deseados y la toxicidad hepática se convertiría en un producto del pasado.

¿Qué tan cerca estamos del futuro eléctrico? 


Un hecho sorprendente es que a menudo la terapia eléctrica es ya muy ampliamente utilizada en el hospital, incluso en lo que se consideraría entornos quirúrgicos tradicionales. De acuerdo con Itzhak Fried - neurocirujano líder de Israel, famoso por su cirugía de separación de los gemelos siameses que compartían literalmente un cerebro, de 22 horas de duración- muchos procedimientos realizados en su departamento ya requieren un elemento eléctrico.

En un avance quirúrgico hace dos años, el equipo de Fried implantó pequeños electrodos en el cerebro de un paciente con epilepsia. Los electrodos, parecidos a una grabadora, escucharon y registraron la actividad de las neuronas en un área donde se sospechaba que se generaban convulsiones. La "reproducción" de la actividad celular registrada, dio pistas sobre la ubicación exacta de donde se originaban las convulsiones. Esta resultó ser un área diminuta del cerebro al lado del centro del habla que luego se extirpó de forma segura y con éxito. Sólo un milímetro en la dirección equivocada podría haber hecho que el paciente fuera incapaz de hablar para siempre. ¡Llegó la electricidad!.

Obama piensa que el futuro es eléctrico, además


Y aquí viene por qué toda la charla sobre electricidad no es sólo la clarividencia de cuco. En primer lugar, hay un frenesí sobre el  proyecto cerebro recorriendo el mundo. Proyectos como la "investigación del cerebro mediante la mejora de neurotecnologías innovadoras" (BRAIN), iniciado por el presidente Obama en los EE.UU. The Human Brain Project en Europa y la Israel Brain Technologies están destinadas a la cartografía eléctrica del cerebro. Algunos proyectos de laboratorio han ido tan lejos como para conseguir cerebros de ratón totalmente transparentes o como implantar fibra óptica en los cerebros de ratas.

Un hecho igualmente revelador es la inyección (o la desviación de la investigaciones anteriores sobre el  SNC) de los fondos hacia  la investigación electrocéutical que están realizado las propias grandes farmacéuticas. En agosto de 2013, GSK anunció un fondo de  50 millones de dólares dirigido a patrocinar proyectos "que empiecen a detallar cómo los nervios en el cuerpo están relacionados con determinadas enfermedades, a comprender los patrones de descarga de los nervios, y a explorar nuevas tecnologías que nos permitan interactuar con múltiples fibras nerviosas individuales". Con los departamentos del SNC en proceso de cierre, a los otros jugadores no les queda más remedio que seguir en breve el mismo ejemplo.

Ciertamente, parece que hay una cosa, en la cual los neurocirujanos, los neurólogos y las grandes farmacéuticas finalmente están todos de acuerdo: la neuro-química es tan 2004.


Basado en: http://brainblogger.com/2014/02/11/why-are-we-still-developing-brain-drugs/